Recordamos al Profesor Raúl Giandana

La causa te llevó la vida.

A dos años de la desaparición física del primer Director de Asuntos Jurídicos y primer Secretario de Bienestar Estudiantil de la UNDAV

Corría el año 2011 cuando fuimos convocados a la primera reunión de TSC1. En esa reunión no sólo conocimos el proyecto de la flamante universidad, conocimos a Raúl, un integrante del equipo de trabajo y fundador de nuestra Universidad.   Descubrimos su sencillez en el trato, su claridad política, su humor punzante y su amabilidad. En cada reunión cómo en cada clase, contagiaba a colegas y estudiantes con su entusiasmo para encarar el proyecto universitario, que conocía a fondo, porque formó parte del equipo que diseñó el Proyecto Institucional Universitario, el primer Estatuto, las carreras, la normativa para el funcionamiento de la UNDAV.  

Era, a la vez, el Mediador, porque ante cualquier conflicto trataba de construir soluciones de consenso. Colaboraba con los estudiantes, el trato para con ellos era especial, porque entendía que eran los destinatarios de políticas públicas con las que siempre había soñado y que brindaban la posibilidad, a miles, de atravesar las puertas de la universidad para quedarse y convertirse en profesionales con fuerte compromiso social, profesionales que apostaran y aportaran a hacer de este mundo uno mejor. La idea que nos legaba era la de un proyecto compartido, que vivía sin personalismos, desde la lógica de equipo en la que él creía, destacando paso a paso los logros obtenidos y teniendo presente todos los desafíos que quedaban por delante. 

Y fue así nomás, compañerazo y amigo. La Undav, poco a poco se transformó en un proyecto central en tu vida, fue tu causa. Dejaste de lado (o te olvidaste) de un montón de cosas que hacemos los terrenales; pero ojo, no es una queja. Simplemente nos da bronca. Porque nos ganó tu convencimiento e hicimos nuestro tus anhelos. Pero claro, hasta dónde es bueno o malo encarar las cosas de esa forma? Qué cosa es más romántica que morir por una causa? Optamos por quedarnos con el interrogante; además, quiénes somos para juzgarte?

Transitemos la cosmovisión que transitemos, coincidimos que estás disfrutando la merecida paz que por estos lados, nunca quisiste encontrar. Pero “Flaco”, se te extraña…

Extrañamos mucho tu espíritu conciliador, tu palabra justa. Dos años… la pucha que se te extraña…

Seguirás dándonos fuerza con tu recuerdo y cuidando desde donde estés, este sueño compartido que tanto costó construir.

Muchas pero muchas gracias. Va nuestro fraterno abrazo.

Tus compañeras/os y amigas/os de TSC1